Las 10 Principales Razones Porque el Efectivo no es un Motivador

Las 10 principales Razones porque el efectivo no es un motivador

1. El Efectivo se Convierte en Compensación

La gran ventaja de escoger un incentivo monetario es que no hace falta un método de distribución adicional.  La compañía ya sabe como darle dinero a los empleados, lo hacen cuando menos cada 15 días. Además, los depósitos ya son electrónicos, no se requiere siquiera de generar cheques o procesos de manejo de efectivo; solo hace falta esperar al siguiente período de pago y listo.  Pero ese es justo el problema. “Los empleados ven los incentivos en efectivo como parte de su compensación regular,” dice a Michael Dermer, presidente y CEO de la compañía de gerencia de las recompensas IncentOne, basados en Carlstadt, N.J. O’Malley concurre, agregando, “Como esos pesos solo terminan siendo parte de lo que un empleado lleva a casa, no hay nada de especial en ellos.  [El dinero] tiende a ser gastado en el pago de cuentas, y no se hace nada realmente memorable con el, así que no hay un efecto duradero en los pesos que están poniendo en esos esquemas de “incentivos”. Sí, así, entre comillas. Apenas se convierte en una parte de esa pila de dinero que encuentra la manera de ser gastada cada semana en el súper, arreglos, el dentista… que emocionante, ¿verdad?.

2. Difícil de Quitar

Más allá de la pobre capacidad que tiene el efectivo en lograr cambios en comportamientos, realmente “puede ser dañino,” dice Dermer.  En épocas económicas buenas, donde uno está bien de dinero y las metas se están alcanzando, el efectivo es relativamente sencillo de entregar. Como justo ahora, ¿verdad? Pero cuando los tiempos son malos no “no tan buenos”, y hay escasez de efectivo, los empleados solo se preguntarán a donde fue a parar su dinero. Más de un estudio demuestran que ya no era un incentivo, ya era “su” dinero.  Descontinuar un programa no monetario tiene considerablemente menos impacto negativo en la motivación de empleados que matar una fuente de efectivo.

¿Cómo dice el dicho? Ah, sí… “Prestación dada jamás quitada”.

3. Remordimiento de Comprador (Buyer’s Remorse)

Pensemos este escenario, uno e sus mejores colaboradores, que es padre de familia, acaba de recibir un premio en efectivo y ahora tiene frente a sí una decisión difícil: Poner el dinero en un fondo de ahorro para la educación de sus hijos, usarlo para pagar cuentas pendientes, bajar los saldos de las tarjetas de crédito, o “derrocharlo” (si, derrocharlo, exactamente así lo pensará el padre de familia, ¿no lo pensarías así tú en ese mismo rol?) en unas vacaciones familiares o… comprar algo especial para la familia. Si decide “derrocharlo”, él puede lamentar la decisión más adelante, cuando una cuenta particularmente grande aparezca en la economía familiar. Porque lo primero que pensará es “Nunca debí haber usado ese dinero para eso”. Ese pesar puede tener un efecto negativo en la calidad general del premio.

La gran mayoría de los incentivos no monetarios se consideran por su naturaleza propia, lujos, y ganarlos a través del trabajo duro puede dar a empleados un sentido de éxito/logro, además de que solitos apaciguan la concienciaNo hay remordimiento en tomar una vacación cuando el mensaje, desde un inicio es: “Si excedes tus metas por diez por ciento, te mandamos de vacaciones todo incluido a Cancún, con toda la familia”.  Al contrario, el padre de familia ahora sólo piensa: “¡Eso es MUY bueno!”, y no hay otra decisión que tomar aparte de que hay que poner en la maleta para ir a Cancún. No hay opciones.

4. No Hay Valor de Trofeo

¿Cuándo fue la última vez que se escuchó a algún colaborador presumir su recibo de nómina?  Los premios en forma de mercancías y viajes tienen un valor intangible que en la mayoría de las ocasiones supera ampliamente el costo del premio mismo. “El efectivo carece de valor de trofeo y de las cualidades re reforzamiento social que incrementan el valor del premio no monetario” dice Dermer. O’Malley de Maritz conviene: “una de las cosas en la que nosotros como compañía creemos, y lo hemos creído por mucho tiempo, es que el valor asociado con un incentivo no monetario es simplemente inmenso.”  Pregúntese usted mismo, ¿qué vale más?, ¿$10,000 pesos o un viaje? ¿Qué le da más estatus entre sus colegas?

5. No es Promocionable

El valor de trofeo de una recompensa no monetaria puede tener un efecto positivo entre los colaboradores que no llegaron a sus metas y que por ende no se llevaron a casa el premio. “No se puede dar promoción a unos pesos,” dice Alberto Álvarez-Morphy, líder de opinión en temas de Incentivos en América Latina. “Pero se puede armar un gran escándalo y alboroto alrededor de mercancías, certificados y viajes para verdaderamente mejorar comportamientos y además hablar abiertamente de la gente que se llevó a casa el premio.”  Por ejemplo, subir a un escenario a un grupo de personas y decirles a todos los demás que ellos se están llevando a casa $10,000 pesos cada uno (o publicarlo en un newsletter, revista interna, etc.) es incluso socialmente inaceptable, de mal gusto.  Sin embargo, mostrar a un grupo de personas abiertamente y decir: “Todas estas personas son ganadoras del premio del Club del Presidente y cenarán con el presidente en una isla en el Caribe” tiene efectos muy positivos en aquellos que no están en el escenario, al querer ganar el premio la siguiente vez que se ofrezca.  Y las oportunidades de promoción son infinitas, menos con el efectivo, en ese caso son privadas y sólo del conocimiento de los ganadores.  La capacidad de promocionar los premios y a los ganadores tendrán un impacto fuerte en el futuro, cuando se realicen análisis de retorno a la inversión en el programa de incentivos.

6. El Efectivo Satisface Necesidades – No Deseos

Ya hablamos que para las compañías es fácil entregar efectivo, y que todo el mundo lo necesita.  Pero para verdaderamente motivar, usted debe darle a la gente algo que deseen, no algo que necesiten.  Dermer, de IncentOne, dice, “El efectivo se gasta en gasolina.  El individuo nunca recordará en que se gastó el dinero, solo se dará cuenta que ya no lo tiene.”  Un viaje a Disney con la familia genera memorias increíbles (recuerde incluir una cámara en el premio), y una TV de plasma comprada con un certificado es algo que el individuo verá diario por años – y recordará de donde vino. Y el certificado, además, se puede colgar en un cubículo… mostrando el trofeo.

7. Nada Personal

De nuevo, sí, todo el mundo podría usar algo más de dinero – pero ¿qué tiene eso de especial?  Los mejores premios atienden a los intereses de un grupo particular de personas, y el contar con esa ventaja personalizable hace una gran diferencia en que tan efectivo será el programa.

Un estudio de una cervecera artesanal, realizado por una empresa de incentivos, estudió la oferta de premios completa de la compañía, desde el propietario hasta los choferes de las rutas de entrega. Los premios en efectivo no habían logrado hacer más eficiente los tiempos de entrega de los choferes, habían tenido un muy tenue impacto en los empleados de Mercadeo y Ventas en términos de lograr una mejor mezcla de productos en las ventas a distribuidores y había cero impacto con las áreas de facturación y cobranza.  A continuación se ofrecieron mezclas de premios diferentes a cada sector de la empresa, eliminando por completo el efectivo.  Los choferes recibieron incentivos en la forma de boletos para entrar a carreras de autos (la empresa patrocina un auto en una categoría estelar y cuenta ya con accesos de muy bajo costo) y viajes locales (a un grupo de personas no les agradaba la idea de meterse a un autódromo a ver carreras de coches).  A los empleados de nivel medio se les ofrecieron mercancías desde iPhones hasta pantallas LCD y a los ejecutivos se les ofrecieron Monederos Electrónicos de la tienda departamental de su elección. Además, todos tenían acceso a certificados electrónicos de Amazon, Netflix, Spotify, etc.

Dos meses después de cambiar la estrategia de premios, sólo dos meses, los resultados fueron sorprendentes. Se logró un avance de 85% en los resultados esperados en cada grupo objetivo.  En los 6 meses iniciales el avance había sido de apenas el 9%.

8. No Existe la “Unitalla”

Un argumento a favor del efectivo es que quien lo recibe lo puede utilizar para cualquier cosa que deseé (aunque ya vimos que eso no es enteramente cierto), acaba comprando algo que necesita.  Ademá ¿por qué no entusiasmar un poco la imaginación?  Las mercancías y los certificados de regalo permiten la decisión personal del ganador, especialmente cuando el programa es basado en puntos con un catálogo de premios amplio y diversificado. Dado un amplio rango de opciones, el ganador puede optar por un premio que incluso sea de más bajo costo, porque puede optar por varios.  Además de que no existen los “empleados promedio.”  No es real pensar que con una o dos opciones cubriremos los deseos de toda nuestra plantilla laboral.

9. Los Gerentes los Prefieren No Monetarios

En un reciente estudio a 235 gerentes (con cuando menos 5 personas a su cargo), realizado por el People Performance Management and Measurement Institute mostró que estos gerentes prefieren programas de reconocimiento a empleados basados en premios no monetarios.  De acuerdo con el estudio (dado a conocer en Septiembre), los gerentes ven los premios o incentivos no monetarios como “más importantes, más efectivos y generalmente superiores para alcanzar la mayoría de objetivos organizacionales específicos.”

10. No Hay Paridad

En términos económicos se llama paridad en el poder adquisitivo, lo que quiere decir, a grosso modo, que el costo de vida – todo desde el precio de una buena cena para dos hasta un mes de renta – puede ser sumamente diferente en diferentes partes del país, y no se diga del mundo.  Compañías con presencia a nivel nacional, y mundial, deben de asegurarse que su ofrecimiento de incentivos sea igual en todas sus locaciones.  Un peso puede lograr mucho más en algunos lugares del país que en otros. Pensemos, por ejemplo en la renta de una casa en CDMX contra una casa de las mismas características en Mérida. Lo premios o incentivos no monetarios permiten alcanzar paridad de manera inmediata.  Una TV de LED tiene el mismo valor percibido en cualquier lugar, una cena en un buen restaurante igual, un viaje a la playa, también.  Además, los premios no monetarios se pueden tropicalizar por regiones geográficas, para hacerlos aún más atractivos.